Entrenar con lumbalgia

La lumbalgia es una lesión que padecen 8 de cada 10 personas a lo largo de toda su vida. Entre el 80 y 90 por ciento de estas personas se recupera entre 6 y 12 semanas después de haber sido diagnosticados.

Algunos deportistas, como es el caso de los tenistas, pueden recaer debido a que es un deporte asimétrico (el cuerpo funciona de manera dispar durante la práctica del deporte). Normalmente la lumbalgia se da en buena parte en deportistas de alto nivel y en personas de baja forma física.

La lumbalgia se diagnostica como específica (producida por algún trauma o tumor por ejemplo) e inespecífica (sin causa aparente). Si un dolor se localiza muy bien y se irradia a las piernas, podemos estar padeciendo una lumbalgia.

Respondiendo a la pregunta, sí, se puede hacer ejercicio, pero un ejercicio terapéutico supervisado por un fisioterapeuta. De hecho, está demostrado que el ejercicio terapéutico es perfectamente válido para la rehabilitación de la zona y recuperación. Mantenerse activo produce mayores beneficios que estar en reposo ante una lumbalgia aguda. Practicar ejercicio aeróbico al 70%-80% de intensidad puede reducir el dolor, la discapacidad, y la ansiedad, simplemente con hacer ejercicios en bicicleta estática.
A mayor miedo, mayor dolor. La gente se recupera por sí misma. Los ejercicios no aeróbicos que mejoran una lumbalgia son específicos de core training, que nos recomendará cualquier fisioterapeuta.
Nunca he tenido lumbalgia, ¿Cómo puedo prevenirla?
Ejercitando el core. Cuando hablo de ejercitar el core no quiero decir hacer abdominales y lumbares como “bestias” y de forma abrupta. Lo mejor es ejercitar el músculo transverso y el multífido, que son músculos de carácter interno y de contracción lenta.

¿Cuáles son esos músculos y cómo los trabajo?

El transverso es un músculo que se localiza justo debajo de los abdominales que conocemos todos. Podría decirse en cierto modo que es una especie de “faja” que interviene en nuestro día a día contrayéndose de forma casi contínua.

El multífido, por otro lado, es un músculo largo indexado en la columna y que se desliza desde las cervicales hasta casi el coxis.

Siempre hay que trabajarlos bajo consejo de un profesional, como he dicho con anterioridad. Ambos músculos se trabajan de manera óptima con otra persona que nos esté guiando. Estos músculos se pueden ejercitar en pilates con el fitball o diferentes ejercicios. Además del pilates, se recomienda ejercicios acuáticos para incrementar la fuerza de estos músculos.

Anuncios

Síndrome metabólico y obesidad

A día de hoy no se sabe con certeza cómo calificar la obesidad. En EEUU en el año 2013 asociaciones de salud la han calificado como enfermedad, aunque es un debate con mucha polémica ya que existen muchos detractores de este término para denominar este problema de salud.

Muchos de estos detractores consideran que la obesidad no es una enfermedad, ya que es causa de unas pautas de conductas y un estilo de vida determinado en el individuo.

El síndrome metabólico, por otro lado, no es necesariamente la obesidad en sí, aunque sí puede ser la causa de tal. Cuando nos referimos a este síndrome, nuestro foco es aquel conjunto de problemas de salud que pueden derivar en un problema cardiovascular o respiratorio y, como consecuencia última, la muerte prematura. Para considerar un síndrome metabólico, la persona ha de cumplir al menos tres de los siguientes criterios (muy generalizados y subjetivos, según escalas sexo-edad):

  • Tener un perímetro abdominal elevado (hasta 94cm en hombres y 80cm en mujeres).Triglicéridos elevados. Por encima de 150.

    Colesterol HDL “el bueno” bajo. Por debajo de 40 en hombres y, en mujeres, de 50.

    Tensión arterial elevada.

    Glucosa alta.

Guillermo Redoli
http://www.retogym.com
http://www.fitmlg.com

 

Sedentarismo

El mayor problema de salud pública según muchos expertos es la inactividad, uno de los retos más importantes a tener en cuenta a día de hoy. Nuestro genoma no ha cambiado desde hace 200.000 años, y nuestro código genético se ha visto modificado muy levemente desde entonces.

La epigenética ha hecho que cambiemos nuestros hábitos saludables para mejor (en cuanto a esperanza de vida se refiere). Antiguamente, con la agricultura y otras labores de subsistencia como la caza, el ser humano necesitaba mantenerse ocupado para sobrevivir, es por ello que, físicamente, el hombre de hace miles de años fuera mucho más perfecto en proporción de lo que es hoy.

Los últimos 100 años pueden considerarse como años de sedentarismo, en los que el ser humano se ha acomodado para realizar el mínimo esfuerzo posible y poder disfrutar, también, de una vida sana y con mayor longevidad. El sedentarismo trae consigo un problema: El cuerpo humano está preparado para resistir el hambre, pero no lo suficiente para asimilar y metabolizar un exceso de calorías (opulencia).

Hay muchas enfermedades que tienen relación directa con el sedentarismo: Diabetes, hipertensión arterial, depresión, osteoporosis, algunos cánceres e, incluso, la demencia.

No hay excusas para dejar de moverse con pequeños o grandes gestos: Ir en bici al trabajo, subir las escaleras, apuntarse al gimnasio, practicar un deporte nuevo… Moverse no entiende de edades ni de sexo, ser activo es algo universal: ANIMO!

Guillermo Redoli
http://www.retogym.com
http://www.fitmlg.com

 

Factores que más influyen en nuestra salud

A lo largo de nuestra vida, la mayoría de cosas que hagamos, sobre todo tratándose de actividad física y nutrición, acabarán repercutiendo en nuestra salud para bien o para mal. Los tres factores que más influyen en nuestra salud son:

  1. El factor genético: nos viene dado por nacimiento. Es el que determinará si seremos más propensos a padecer alguna enfermedad, ser mejores en determinado deporte o si tendremos unas fibras musculares y fisionomía que nos proporcione un mejor rendimiento deportivo. No es modificable.
  2. El factor epigenético. Se puede conocer también como factor ambiental. No todos los genes pueden modificarse según el entorno, pero sí es posible ver modificaciones en muchos de ellos. Si una persona vive a 2000m de altitud, su VO2max puede verse modificado, y, por tanto, su asimilación del oxígeno en sangre. Sí es modificable.
  3. Nuestra conducta. Puede tratarse del más importante. Somos lo que comemos, lo que hacemos y cómo lo hacemos. Fumar, beber, ser sedentarios, alimentarnos con exceso de calorías… todo ello repercute para mal en nuestra salud y depende exclusivamente de nosotros mismos cambiarlo y tener un menor riesgo de padecer alguna enfermedad cardiovascular, entre otras.

Guillermo Redoli
http://www.retogym.com
http://www.fitmlg.com