¿Qué tipo de proteínas existen como suplementos? ¿Cuál es mejor para mí?

Como suplemento deportivo, las proteínas son fundamentales para el correcto funcionamiento y mantenimiento de tejidos del cuerpo humano (músculos, piel, pelo, órganos, etc…). Normalmente las que se encuentran a la venta al público como suplementos deportivos se clasifican en los siguientes 4 grupos:

PROTEÍNA  HIDROLIZADA: Son las más comunes y las que se absorben con una mayor rapidez, en cuestión de minutos. Como contra podemos añadir que suelen contener una proporcion relativamente grande de grasa e hidratos. Se puede utilizar para volumen.

PROTEÍNA AISLADA: Se utilizan para las famosas ISO o proteínas “limpias”. Su absorción también es muy rápida (normalmente menor a 1 hora). Contiene una cantidad muy pequeña de carbohidratos y mucho menor de grasa.

PROTEÍNA CONCENTRADA: Suele ser también baja en carbohidratos y grasa, aunque su absorción es algo más lenta (algo más de 1 hora). Tanto la aislada como la concentrada pueden venderse como ISO, con el objetivo de definición muscular.

CASEÍNA: Son proteínas cuya absorción puede llevar más de 5 horas, incluso llegando a 7-8 en algunos casos. Esto se debe a que el polvo que conforma esta proteína suele formar pequeños grumos en el estómago lo cual provoca que, al concentrarse, se absorba como núcleos más contundentes que el propio polvo de proteína. El objetivo de este tipo de proteína es nutrir al cuerpo de forma constante durante un mayor tiempo en períodos de inactividad o en los que no haya ninguna comida, por ejemplo mientras dormimos. Normalmente se usa para volumen o definición, pero con dietas muy estrictas.

Las proteínas indistintamente proceden de la leche (la más común), el huevo, la carne y los vegetales.

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Síndrome metabólico y obesidad

A día de hoy no se sabe con certeza cómo calificar la obesidad. En EEUU en el año 2013 asociaciones de salud la han calificado como enfermedad, aunque es un debate con mucha polémica ya que existen muchos detractores de este término para denominar este problema de salud.

Muchos de estos detractores consideran que la obesidad no es una enfermedad, ya que es causa de unas pautas de conductas y un estilo de vida determinado en el individuo.

El síndrome metabólico, por otro lado, no es necesariamente la obesidad en sí, aunque sí puede ser la causa de tal. Cuando nos referimos a este síndrome, nuestro foco es aquel conjunto de problemas de salud que pueden derivar en un problema cardiovascular o respiratorio y, como consecuencia última, la muerte prematura. Para considerar un síndrome metabólico, la persona ha de cumplir al menos tres de los siguientes criterios (muy generalizados y subjetivos, según escalas sexo-edad):

  • Tener un perímetro abdominal elevado (hasta 94cm en hombres y 80cm en mujeres).Triglicéridos elevados. Por encima de 150.

    Colesterol HDL “el bueno” bajo. Por debajo de 40 en hombres y, en mujeres, de 50.

    Tensión arterial elevada.

    Glucosa alta.

Guillermo Redoli
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